Despedida de soltero

Junto a la plaza del pueblo, cerca de la fuente vieja, en la “taberna del gallo”,

Parece que están de juerga.

  Jolgorio jarras y risas,      El ambiente se calienta, No parecen tener prisa,

Que no decaiga la fiesta.

  La tarde se esta marchando, Rápida la noche llega, Con una luna de plata

Que tiene ganas de juerga.

  Casi parece que quiera Participar en la fiesta, Sus claros ojos penetran

Por las ventanas abiertas.

  Rudos mozos, rudas formas, Como la vida que arrastran, Como la tierra en que viven

Como la tierra que labran.

  Sigue la juerga sin pausa, Ruedan vasos por el suelo, Se pasan; siempre que llegan

Despedidas de soltero.

  En una casita blanca Con dos balcones floridos, Las amigas a la novia

Le están probando el vestido.

  Han tenido que arreglarlo, Ponerle algunos detalles, Pues fue el vestido de novia

Conque se caso su madre.

  La novia se llama Clara ¡que nombre que te pusieron! De negros ojos profundos,

Morena, de pelo negro.

  Santiago se llama el novio, Clara de él se enamoro, Mas Clara tuvo otro novio,

Santiago se la quito.

  Se olvidaron los rencores, Eran amigos los dos, Y aunque no son enemigos

Ya tan amigos no son.

  José no ha olvidado a Clara, La lleva en el corazón, Guarda en silencio el desprecio

Conque Clara lo dejó.

No quería ir a la fiesta, Mas lo ha pensado mejor Y a la “taberna del gallo”

Se acerca con decisión.

  ¡Aquí estoy! ¡Venga esa jarra ¡que me alegre el corazón; fuera penas viva el novio,

viva el vino vive Dios.

  Con las jarras en la mano Lanzan un brindis los dos; Por la vida, los amigos

Por la amistad y el amor.

  Empiezan las chirigotas Dichas con mala intención; Y José que esta bebiendo

Ríe con tono socarrón.

  Santiago lleno de celos Y cargado de razón, Le dice ¿de qué te ríes?

¡Dilo si tienes valor!.

  Ya que preguntas contesto, Te daré una explicación, Tuya será de por vida

Pero antes la tuve yo.

  Un silencio contenido Pone el ambiente en tensión, El tabernero se acerca,

¡se acabo la diversión!.

  Ciegos de furia se retan, Uno aquí sobra no más; Te espero en el claro abierto

Que hay dentro del encinar.

  Llegan Santiago y José, Cerca de los encinares, Los amigos les presionan,

Tratan de reconciliarles.

  Callan grillos y mochuelos, Y todo bicho viviente, El bosque queda en silencio,

Presagio de lucha y muerte.

  Reflejos de luna clara iluminan el calvero, ¡ay luna , fuiste de fiesta,

y pronto estarán de duelo!.

  Dos metálicos chasquidos Estallan en el silencio; dos fieras se están mirando

Las navajas se han abierto.

  Alguien le ha dicho a la novia, Lo que allí esta sucediendo, Una palidez de cera

Hay en su rostro moreno.

  Como una loca se lanza, Las amigas la acompañan, Lleva su vestido blanco

Pobre novia, pobre Clara.

  Corren hacia el bosquecillo, Mejor quedarte parada, Las navajas de Albacete

 han comenzado su danza.

  Destellos de acero y luna, Bajo su cara de plata, Claveles rojos asoman

Sobre sus camisas blancas.

  Ninguna fiera salvaje Es capaz de tal mirada, El acero de sus ojos

Es peor que sus navajas.

  Extiende el brazo Santiago Al pecho de su enemigo, La surte le ha acompañado,

José de muerte esta herido.

 

Llegan las mozas al claro, Se oye un grito en el silencio, Santiago vuelve su rostro,

José aprovecha el momento.

  Con un tajo circular le cercena la garganta, muerto José cae de espaldas ,

ha cumplido su venganza.

  Lleva Santiago sus manos A taponarse la herida, Ramos de claveles rojos

Se están llevando su vida.

  Vuelve a mirar a su novia, La muerte ya está con él, Sin vida se cae de bruces

Sobre el cuerpo de José.

  La luna mira la escena Que tiene algo de dantesco, Santiago sobre José

En un abrazo grotesco.

  Ahí están petrificados Los amigos de los muertos, Un cuervo cruza el calvero

Con un graznido siniestro.

  Una procesión extraña va hacia el pueblo de camino, los hombres llevan ha hombros

Los cuerpos de sus amigos.

  En una casita blanca, ya, sin balcones floridos, Una moza llora a solas

Sus amores que se han ido.

  Clara se llama la novia, Que nombre que te pusieron, De negros ojos profundos,

Morena, de pelo negro,

Vestida con negro traje,

vive sus recuerdos negros.  

  Maquiavelo.