ANDRES LÓPEZ VIZCAINO

Mi experiencia y reflexiones sobre la práctica del karate-do

ANDRES LÓPEZ VIZCAÍNO

CINTURÓN NEGRO 2º DAN DEL ESTILO SHOTOKAN

 

Empecé mi andadura en Karate-do entrenando con mi primer maestro Vicente Gutiérrez, en un mes de Junio de 1985, tenia yo entonces 51 años; aquí en mi pueblo, Manzanares, no sabia si la edad seria un impedimento físico importante para la practica de este arte marcial, la cual imaginaba compleja física y mentalmente; cuando comprendí el significado DO, me di cuenta de que si el camino era la paciencia, la tenacidad y el sacrificio; no eran trabas para mi, pues estaba acostumbrado desde los once años a trabajar muy duro lo cual me favorecía; Solo me preocupaban las articulaciones, pero tengo que decir que aunque se va notando con el paso de los años; Ya son 67, sigo aguantando porque es algo vital, que solo me obligara a dejarlo una causa de fuerza mayor.

       Las artes marciales ya me impresionaron profundamente cuando tenia 9 años viendo con mi padre una película americana “sangre sobre el sol”, desarrollada en Japón, donde vi por primera vez un Dojo, y en una escena donde el protagonista, un periodista Americano, experto en Judo luchaba con un policía Japonés, donde las proyecciones y ataques de mano abierta, se prodigaban con inusitada rapidez; aquí fue donde quede marcado por estas formidables formas de combate, y posteriormente con otros muchos artistas marciales famosos que hemos visto en el cine y que no voy a enumerar.

    Ya me imaginaba que aparte de los golpes había algo mas profundo; esa forma de lucha no era normal y quería saber que había detrás de “todo esto”.

              Fue con mi primer maestro con quien empecé a practicar los primeros katas Heian y Tekki Shodan; algo que posteriormente practicamos ademas del kihon, con gran énfasis y profundidad de la mano de nuestro nuevo maestro y amigo Vicente Antequera Rosillo; actualmente 5º Dan de Karate y 2º Dan de Tai-Jitsu, aparte de arbitro y entrenador Nacional entre otras titulaciones; fue alumno de mi primer maestro; y creo que su forma de entrenar asi como su talante como persona, me obliga a continuar hasta que no pueda seguir el ritmo de mis compañeros mucho mas jóvenes que yo.

      A los 45 años conseguí el cinturón marrón, y fue a partir de aquí cuando surgió mi primera participación en una competición de Kata en Toledo, en un campeonato de promoción, y sin estar preparado porque fue casi sorpresivo, participe con algunos de mis compañeros, viéndome entre tanta gente joven como un “bicho raro”; mi ilusion era pasar a la segunda ronda pero me encontre en la final, y aquí viene una de las grandezas del karate-do, un compañero mio que iba detrás de mí en las dos primeras rondas luego quedo tercero, me hizo hacerme ilusiones de quedarme entre los tres primeros puestos, y aquí fue donde sin ser soberbio recibi mi primera cura de humildad; estaba terminando el Kata, mi ego me distrajo un segundo y me pase a otro Kata, con lo cual quede 8º, contento pero con las orejas gachas; recibi la medalla de finalista la cual conservo como una reliquia.

           A los 55 años un 23 de Noviembre de 1989 conseguí el 1º Dan en Toledo, para dos años mas tarde un 30 de Noviembre del 1991 animado por mi mujer y coincidiendo con el día de mi santo conseguía también el 2º Dan; algo para mi insospechado unos años antes por mi edad, lo que viene a corroborar que en las artes marciales y en particular en Karate-do, esta abierto a todas las edades y posibilidades físicas; he visto en los 15 años que llevo de practica, cinturones negros con síndrome de DAUM, pasar a segunda ronda en Kata, hombres con una mano deforme, y hasta uno examinándose de cinturón negro faltándole una mano; personas apocadas; acomplejadas; “sin garra”que persisten en progresar con tesón; otros que vienen a descubrir no sé que y duran cuatro días; niños y niñas que se han hecho mayores en el tatami y que hoy participan en campeonatos de España; esto es para mí la verdadera grandeza del “KARATE-DO”, unión y amistad entre la gente y los pueblos; camino o vía espiritual, ¿y que es el espíritu, sino nuestro sentir y nuestro esfuerzo? conseguir nuevas metas, con tesón, humildad y respeto a los demás, consiguiendo un cuerpo y una mente sanas, independientemente de que estemos aprendiendo una serie de técnicas de defensa y ataque muy poderosas que posiblemente nunca emplearemos ni desearemos hacerlo; pero aquí estamos y seguiremos en el camino; que es grande; que es hermoso, pero que no tiene final; persistir con mas o menos taras es la grandeza de todo el que se sienta un autentico KARATEKA. ; y como decía el gran maestro Gichin Funakoshi ¡este es el camino! ¿Quién lo seguirá de forma correcta?. Yo creo que todo el que se sienta imbuido por este gran arte marcial en todo lo que representa; y yo lo estoy.

      Actualmente estoy preparándome para el examen de 3º Dan, cuando este a tope de mis posibilidades físicas y psíquicas lo intentare una sola vez dando por finalizadas mis aspiraciones aunque seguiré entrenando mientras pueda.

 

 

ANDRÉS LÓPEZ VIZCAÍNO